Primero fueron los vinilos y ahora todo apunta a que los discos compactos están viviendo su propio regreso. El formato que durante años parecía condenado a desaparecer frente al avance del streaming comenzó a recuperar terreno entre los consumidores de música y registró un crecimiento sorprendente durante los primeros seis meses de 2026.
De acuerdo con los nuevos datos de la Recording Industry Association of America (RIAA), los ingresos generados por los CDs en Estados Unidos aumentaron 58.6% durante el primer semestre del año, una cifra que contrasta de manera notable con la caída registrada apenas un año antes.
El repunte resulta particularmente llamativo porque en 2025 los ingresos derivados de los discos compactos habían disminuido 7.8%, al pasar de 338.9 millones de dólares en 2024 a 312.4 millones. Parecía, entonces, que el formato continuaba su camino hacia la irrelevancia. Sin embargo, los números de 2026 cuentan una historia diferente.
El CD no está simplemente sobreviviendo: al menos por ahora, está encontrando nuevos compradores.
El regreso de los formatos físicos
El fenómeno forma parte de una recuperación más amplia de la música física. Durante el primer semestre de 2026, los ingresos de este segmento aumentaron 25.9% y alcanzaron 731.5 millones de dólares en Estados Unidos.
El vinilo también mantuvo su buena racha y registró un crecimiento de 17.7% durante el mismo periodo. El formato que durante años fue considerado una reliquia para coleccionistas se ha convertido nuevamente en uno de los protagonistas del mercado musical, impulsado por artistas que lanzan ediciones especiales, álbumes con diseños atractivos y versiones dirigidas específicamente a los fanáticos y coleccionistas.
Ahora el CD parece estar siguiendo un camino parecido, aunque con características propias.
La diferencia es que los discos compactos nunca llegaron a desaparecer completamente. Durante décadas fueron una de las principales maneras de comprar música y dominaron las ventas antes de que las descargas digitales y posteriormente las plataformas de streaming cambiaran por completo la industria.
Su tamaño compacto, la facilidad para reproducirlos y su capacidad de ofrecer una experiencia física hicieron que durante años fueran considerados el formato moderno por excelencia. Después, sin embargo, quedaron atrapados entre dos mundos: el vinilo se convirtió en un objeto de colección y el streaming ofreció una biblioteca musical prácticamente ilimitada desde el teléfono.
Ahora el CD parece encontrar un nuevo espacio precisamente en esa intersección.
El streaming sigue dominando
El regreso del formato físico no significa que los consumidores estén abandonando Spotify, Apple Music u otras plataformas digitales. De hecho, los números muestran exactamente lo contrario.
Durante los primeros seis meses de 2026, el streaming generó aproximadamente 4,900 millones de dólares en Estados Unidos, un crecimiento de 4.7% respecto al mismo periodo de 2025.
La diferencia de escala es enorme. Los ingresos de los servicios de streaming superan ampliamente a los generados por los formatos físicos, por lo que no existe, al menos de momento, una amenaza real para el modelo digital.
En total, los ingresos de la música grabada en Estados Unidos crecieron 6.9% durante la primera mitad de 2026, hasta alcanzar aproximadamente 6,000 millones de dólares.
La fotografía que ofrecen estos datos es mucho más interesante que una simple batalla entre CD, vinilo y streaming. En realidad, los consumidores parecen estar utilizando los diferentes formatos para necesidades distintas.
El streaming ofrece comodidad, acceso inmediato y una enorme cantidad de música. El vinilo aporta una experiencia física, estética y coleccionable. El CD, por su parte, puede ofrecer algo intermedio: la posibilidad de tener físicamente un álbum sin el tamaño, el precio o los cuidados que suelen asociarse con un disco de vinilo.
¿Por qué está regresando el CD?
Aunque las cifras muestran claramente el crecimiento, los datos por sí solos no explican por completo por qué los consumidores están comprando nuevamente discos compactos. Sin embargo, el comportamiento encaja con una tendencia que ya se ha observado en otros productos culturales: la búsqueda de una experiencia física en un mundo cada vez más digital.
Para una generación que creció escuchando música desde plataformas digitales, comprar un CD puede representar una manera diferente de relacionarse con un artista. El álbum deja de ser únicamente un archivo disponible en internet y se convierte en un objeto que puede conservarse.
Las ediciones físicas también permiten a los artistas ofrecer fotografías, libretos, diseños especiales, empaques y material adicional que no necesariamente tiene el mismo impacto dentro de una aplicación.
Esto puede ser particularmente importante para los fanáticos que desean demostrar su apoyo a un artista o coleccionar distintas versiones de un mismo lanzamiento.
El fenómeno también tiene una dimensión nostálgica. Así como ocurrió con el vinilo, el regreso del CD puede estar impulsado en parte por consumidores que recuerdan haber comprado discos en tiendas, revisado los libretos mientras escuchaban un álbum completo o armado colecciones personales.
Pero también existe una razón práctica: el CD continúa siendo un formato sencillo y accesible. No depende de una suscripción mensual ni de una conexión a internet para reproducir la música una vez que el disco está en manos del propietario.
El álbum físico vuelve a tener valor
Durante los años de mayor expansión del streaming, la industria musical comenzó a alejarse de la idea del álbum como objeto. Las canciones individuales adquirieron mayor importancia y las plataformas permitieron saltar rápidamente entre artistas, géneros y listas de reproducción.
El resurgimiento de los formatos físicos plantea otra posibilidad: que algunos consumidores estén recuperando el gusto por poseer un álbum completo.
El vinilo ha sido el ejemplo más visible de esta transformación, pero el crecimiento de los CDs durante 2026 sugiere que la nostalgia por los formatos físicos no necesariamente se limita a los discos grandes y negros.
En cierta manera, el mercado parece estar descubriendo que lo digital y lo físico pueden coexistir. Una persona puede escuchar diariamente una playlist desde su teléfono y, al mismo tiempo, comprar el CD de su artista favorito para conservarlo.
Por eso, los nuevos datos de la RIAA no necesariamente anuncian una revolución contra el streaming. Más bien muestran que, mientras la música digital continúa siendo la forma dominante de consumo, los objetos físicos todavía tienen un lugar en la cultura musical.
El CD, que durante años fue presentado como un formato condenado a desaparecer, está demostrando que quizá todavía tiene algo que decir. Su regreso difícilmente significará volver a los años 90, cuando las torres de discos ocupaban las habitaciones y las tiendas de música eran una parada obligatoria para los fanáticos.
Pero si el vinilo consiguió regresar desde el olvido hasta convertirse nuevamente en un producto atractivo, los números de 2026 sugieren que el disco compacto tampoco estaba listo para despedirse definitivamente.