Trump rechaza oferta de Irán para suspender programa nuclear por cinco años

La moneda sigue en el aire y el ambiente está que echa chispas. Este lunes 13 de abril de 2026, se reveló que Irán puso sobre la mesa de negociaciones en Islamabad, Pakistán, una oferta para congelar su programa nuclear durante cinco años. Sin embargo, al gobierno de Donald Trump la propuesta le supo a poco y la rechazó de inmediato, según confirmaron fuentes a The New York Times.

La administración estadounidense no anda con juegos y ha marcado sus «líneas rojas» con plumón permanente. Mientras los enviados de Teherán sugieren un lustro de tregua, Washington exige un compromiso de al menos 20 años para garantizar que el país asiático no le meta mano a la creación de armamento atómico.

El uranio: El punto de la discordia

El estira y afloja no solo es por el calendario, sino por el material sensible. El equipo de Trump exige que Irán saque todo su uranio altamente enriquecido del país. Por su parte, los negociadores iraníes se aferran a mantener el combustible en su territorio, aunque ofrecieron diluirlo para que no sea apto para uso bélico.

Para la Casa Blanca, las palabras se las lleva el viento. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien lideró las pláticas en suelo pakistaní el pasado fin de semana, fue muy claro en una entrevista con Fox News: no basta con promesas, quieren las llaves de la bodega.

  • La postura de JD Vance: «La pelota está en el campo de Irán. Hemos dejado claro que queremos el control del uranio y un mecanismo de verificación infalible».
  • El antecedente bélico: Estas pláticas buscan apagar el fuego que inició el 28 de febrero, tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes.
  • El factor petróleo: Una de las condiciones inamovibles para mantener el frágil alto al fuego es la reapertura total del Estrecho de Ormuz, el «cuello de botella» por donde pasa el crudo del mundo y que Teherán mantiene bajo la mira.

¿Qué sigue para el mercado y la paz?

Aunque la semana pasada se anunció un cese a las hostilidades, el fracaso de este lunes en concretar el pacto nuclear mantiene los nervios de punta en los mercados internacionales. Sin un mecanismo de verificación que convenza a los estadounidenses, el riesgo de que se retomen las acciones militares sigue latente.

Por ahora, el equipo de Vance ya regresó con la negativa bajo el brazo, esperando que los iraníes den el siguiente paso. Mientras tanto, en las calles de la CDMX y el mundo, el precio del barril de petróleo sigue bailando al ritmo de lo que se decida en los despachos de Washington y las oficinas de Teherán.

 

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