Seis muertos en Sonora por aplicación de sueros vitaminados en clínica particular

Mucho ojo con lo que se meten al cuerpo para buscar energía. Las autoridades del estado de Sonora encendieron los focos rojos tras confirmarse que la aplicación de los llamados «sueros vitaminados» le arrebató la vida a seis personas, dejó a una hospitalizada en estado grave y a dos más dadas de alta tras presentar severas complicaciones.

El primer trancazo de esta tragedia ocurrió el 1 de abril de 2026, cuando las autoridades locales reportaron el fallecimiento de Jesús Héctor Almeida Flores y su hijo, Sebastián Almeida Cáñez. Este hecho desató un cateo con carácter de urgente en una clínica ubicada en la colonia Jesús García, en la ciudad de Hermosillo, donde los peritos aseguraron medicamentos, soluciones inyectables, botellas, expedientes y discos con grabaciones.

Bajo la lupa el médico tratante

Con el pasar de los días, la investigación arrojó que todas las víctimas, entre las que también se identificó a Dinora Ontiveros, Catalina Figueroa y Zahid Alberto, acudieron con el mismo doctor. Se trata de Jesús Maximiano Verduzco Soto, un médico que ejerce desde el año 2004 con documentos oficiales emitidos por la Cofepris y a quien se le señala por suministrar estos cócteles directamente en las venas de los pacientes.

Los familiares de las víctimas relataron que los afectados acudieron a la clínica con la fianza de mejorar su salud y salir con más pila, pero el gusto les duró poco pues comenzaron a ponerse graves inmediatamente después de recibir el piquete.

El laboratorio se lava las manos

Para echarle más leña al fuego, el médico tratante les había asegurado a los pacientes que las sustancias provenían de la empresa Rubio Pharma y Asociados. Sin embargo, la farmacéutica no tardó en saltar al ruedo y sacudirse la tierra.

A través de un comunicado oficial, la empresa aclaró que ellos no producen ni distribuyen ningún producto bajo el nombre de «suero» o «suero vitaminado». Dejaron en claro que están en toda la disposición de colaborar con la justicia, pero recordaron que la mezcla y aplicación de los químicos ya es bronca y responsabilidad exclusiva de los profesionales de la salud que los recetan.

Ahorita las cosas están que queman y las grandes instituciones ya metieron las manos. La Dirección General de Epidemiología (DGE), la Cofepris y la Secretaría de Salud de Sonora informaron que ya están realizando pruebas de laboratorio y análisis técnicos para ver qué porquería traían esos frascos.

Por su parte, la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora ya le entró al quite de forma coordinada con el sector salud y mandó a hacer análisis histopatológicos en las muestras de tejido de los fallecidos para saber exactamente qué daño celular les causó la muerte. La clave de la investigación apunta a que el doctor preparaba las soluciones de forma individual, por lo que rastrean sustancia por sustancia y no un lote masivo.

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