Habitantes del sur de CDMX resisten al Mundial 2026: acusan despojo y turistificación

En los últimos meses, vecinos y organizaciones sociales han documentado aumentos de hasta 155% en los precios de alquiler en zonas aledañas al estadio, así como una proliferación de alojamientos temporales en plataformas digitales. De acuerdo con estimaciones del sector turístico, propiedades en estas áreas alcanzan tarifas de entre 730 y 927 pesos por noche, lo que ha incentivado la conversión de viviendas tradicionales en espacios para visitantes de corta estancia.

Especialistas señalan que este fenómeno responde a una combinación de factores: expectativas de alta demanda turística, alianzas comerciales con plataformas de hospedaje y la ejecución de obras urbanas vinculadas al Mundial. Entre ellas destacan remodelaciones viales, ampliación de infraestructura hotelera y proyectos de renovación urbana que, en algunos casos, han sido cuestionados por su impacto social y falta de consulta pública.

Organizaciones como el Frente Antigentrificación y la Asamblea contra Megaconstrucciones han encabezado protestas en distintas colonias, denunciando lo que califican como “desplazamiento forzado” y “turistificación” del territorio. Las movilizaciones han incluido bloqueos y marchas con consignas en defensa del derecho a la vivienda y en rechazo a proyectos que priorizan intereses económicos sobre las comunidades locales.

De acuerdo con testimonios vecinales, al menos 17 colonias cercanas al Estadio Azteca registran aumentos de hasta 30% en el impuesto predial, así como cierres de comercios tradicionales que no logran sostenerse ante el alza de costos. A ello se suma la presión sobre servicios básicos como el agua, cuya disponibilidad —según denuncias— se ha visto comprometida por el crecimiento inmobiliario.

En este contexto, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México ha emitido alertas sobre posibles vulneraciones a derechos fundamentales, particularmente el acceso a la vivienda adecuada y a un entorno urbano digno. El organismo ha señalado que, sin mecanismos de regulación efectivos, los procesos asociados al Mundial podrían profundizar desigualdades existentes.

Sectores específicos también han expresado afectaciones directas. Trabajadoras sexuales que laboran en Calzada de Tlalpan han solicitado mesas de diálogo con autoridades capitalinas, argumentando que las remodelaciones urbanas reducen sus espacios de trabajo y, por ende, sus ingresos. Este grupo advierte que las intervenciones no han considerado su situación laboral ni alternativas de inclusión.

Experiencias internacionales refuerzan las preocupaciones. Durante el Mundial de Brasil 2014, organizaciones civiles documentaron más de 248 mil desalojos en zonas urbanas; en Qatar 2022, los precios de alquiler aumentaron hasta 40% en áreas estratégicas, mientras que en Rusia 2018 se reportaron incrementos significativos en ciudades sede como Moscú. Estos antecedentes han sido citados por académicos como advertencia sobre los efectos de los megaeventos deportivos en mercados inmobiliarios locales.

En respuesta, el Gobierno capitalino ha anunciado un “Plan Maestro contra la Gentrificación”, que incluye la creación de un índice de alquileres razonables y estrategias para contener la especulación. No obstante, hasta ahora no se han detallado medidas específicas para mitigar los impactos directos del Mundial 2026 en las zonas más afectadas, lo que ha generado escepticismo entre colectivos ciudadanos y expertos en urbanismo.

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