Kenia López Rabadán pide al Congreso cerrar filas por la paz

 

Tras los hechos violentos registrados en más de 20 estados del país y el operativo en Jalisco donde fue abatido uno de los narcotraficantes más buscados, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, fijó una postura que coloca al Congreso en el centro del debate: los delincuentes deben estar en prisión y las familias mexicanas deben vivir en libertad.

Desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, la legisladora arrancó con un reconocimiento a la templanza de las familias que enfrentaron horas de miedo, así como a las Fuerzas Armadas que participaron en el operativo. También expresó condolencias a los familiares de los elementos del Ejército que perdieron la vida. El mensaje fue institucional, pero también político.

Para López Rabadán, lo ocurrido confirma algo que muchos especialistas vienen advirtiendo: el crimen organizado ha ampliado su presencia territorial y su capacidad de fuego. Y eso, dijo, no es producto de la casualidad. Señaló que hubo decisiones equivocadas, estrategias fallidas e incluso colaboración indebida de autoridades que permitieron el fortalecimiento de estructuras criminales.

En ese contexto, planteó que pacificar al país no puede seguir siendo un objetivo abstracto. Debe convertirse en una política de Estado con coordinación real entre niveles de gobierno, inteligencia operativa y, sobre todo, un marco legal sólido. Ahí es donde entra el Congreso.

La diputada sostuvo que desde el Poder Legislativo se tiene la responsabilidad de fortalecer las leyes, cerrar espacios a la impunidad, garantizar recursos suficientes para seguridad y ejercer la función de control sobre el Ejecutivo. En términos sencillos: no basta con operativos espectaculares si no hay reglas claras, presupuesto adecuado y vigilancia política permanente.

Uno de los puntos más delicados de su mensaje fue el llamado a cortar cualquier vínculo indebido entre poder público y crimen organizado. Afirmó que los gobiernos no pueden ser cómplices por acción u omisión y que las instituciones deben limpiarse cuando han sido infiltradas. La impunidad, advirtió, debe terminar venga de donde venga.

En el fondo, la discusión que abrió López Rabadán no es solo sobre un operativo específico, sino sobre el modelo de seguridad del país. ¿Cómo se recupera el monopolio legítimo de la fuerza? ¿Cómo se evita que el miedo se normalice? ¿Qué reformas y qué controles necesita México para que la ley prevalezca en todo el territorio?

La legisladora cerró con una idea que conecta con el ánimo ciudadano: el temor no puede ser parte de la vida diaria. La paz, dijo, se construye con autoridad institucional y corresponsabilidad. Y esa tarea, insistió, también le toca al Congreso.

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