Por Kiko Guanabacoa
¡Qué tal, familia! Hoy el calendario nos marca una fecha que cala hondo en el sentimiento de todos: el Día Mundial contra el Cáncer. En las calles de nuestra Ciudad de México y en cada rincón del país, se armó la gorda con mensajes de concientización, campañas de detección y miles de historias de guerreros que no se rajan frente a esta enfermedad. Es un día para hacer una pausa en el ajetreo diario y ponerle atención a lo más valioso que tenemos: la salud.
La bronca no es para menos, pues este mal sigue siendo una de las principales causas de fallecimiento en nuestra tierra. Hoy, miércoles 4 de febrero, diversas instituciones de salud y organizaciones civiles salieron a recordarnos «en plata» que la detección temprana es la mejor arma que tenemos para que la cuenta no nos salga cara. No es solo un tema de hospitales, sino de que cada uno de nosotros se ponga las pilas y pierda el miedo a las revisiones médicas.
Platicando con los expertos de bata blanca, nos cuentan que en México el cáncer de mama, próstata y pulmón son los que más lata dan a la población. Resulta preocupante que, según los datos que manejan las autoridades, cerca del 60% de los casos se detectan cuando ya están muy avanzados. Esto pone la situación color de hormiga para los pacientes y sus familias, quienes tienen que rifarse en los pasillos de las clínicas buscando una oportunidad de vida.
El mitote digital también estuvo con todo desde la madrugada. Redes sociales como X y Facebook se llenaron de testimonios que le enchinan a uno el cuero; personas que ya pasaron por el trago amargo del diagnóstico compartieron su sentir, dejando claro que en esta batalla nadie está solo. Estas historias personales son las que realmente le dan sabor a la nota, porque nos recuerdan que detrás de cada cifra hay un padre, una madre o un hijo que está dándole batalla al destino.
Por su parte, el sector salud en la capital puso manos a la obra con ferias de prevención en puntos estratégicos. Desde el Zócalo hasta las explanadas de las alcaldías más alejadas, los médicos y enfermeras están haciendo la chamba de informar a la gente. El objetivo es claro: que el capitalino sepa que un estudio a tiempo puede ser la diferencia entre un susto pasajero y una tragedia familiar. ¡Aprovechen, que estas jornadas son para el pueblo!
No podemos tapar el sol con un dedo y olvidar que la bronca también es de lana. El acceso a tratamientos y medicamentos de última generación sigue siendo un tema de conversación fuerte en las mesas de los mexicanos. Aunque se han hecho esfuerzos por cubrir más tipos de padecimientos, la realidad es que muchas familias todavía tienen que hacer de tripas corazón y buscar apoyos en fundaciones para costear los cuidados que esta enfermedad exige.
Pero no todo es incertidumbre, jefes. También hay buenas noticias en el horizonte de la ciencia médica. Nuevos tratamientos menos invasivos y tecnologías de diagnóstico más precisas están llegando a nuestras instituciones públicas, permitiendo que lo que antes parecía una sentencia, hoy sea una pelea con muchas posibilidades de victoria. La ciencia no descansa y eso nos da un respiro en medio de tanta noticia pesada.
Para que no nos agarren en curva, los especialistas nos pasan el tip de lo básico: bajarle a la garnacha y a los vicios, mover el cuerpo un rato al día y, sobre todo, escuchar a nuestro propio organismo. Si siente una bolita o un malestar que no se quita, no lo deje para mañana por andar en la chamba; una visita rápida al doctor es mucho mejor que andar lamentándose después cuando la enfermedad ya agarró ventaja.
Al final del día, este 4 de febrero nos deja una lección de solidaridad. La lucha contra el cáncer es una carrera de resistencia donde la comunidad es el motor que mantiene la esperanza a flote. Seguiremos dándole seguimiento a estas campañas, porque en esta ciudad tan vibrante, cuidar la vida es la tarea más importante que tenemos. ¡A seguirle dando, que para luego es tarde y la salud no espera a nadie!
