Por Juan Pablo Ojeda
«Era como un sueño verlos ahí, en medio de la gente», comentó Elena G., una de las fanáticas que recibió la invitación secreta para participar en el nuevo video de U2 en la Ciudad de México. El ambiente en la Plaza de Santo Domingo este 12 de mayo fue una mezcla de asombro y disciplina productiva. Mientras Bono interpretaba los versos de “The Streets of Dreams” desde un camión adaptado, la multitud alternaba entre el silencio absoluto solicitado por el director y los gritos de euforia al final de cada toma.
La banda, conocida por sus gestos de cercanía con el público mexicano, no decepcionó. A pesar del fuerte dispositivo de seguridad, los integrantes del grupo mantuvieron contacto visual y saludos constantes con quienes se agolparon tras las vallas. La interacción no fue solo profesional; fue un intercambio de energía en una zona de la ciudad que respira historia en cada esquina. Para muchos de los asistentes, la espera de varias horas bajo el sol y las restricciones de privacidad valieron la pena al escuchar por primera vez la melodía de su próximo sencillo.
The Edge y Adam Clayton se mostraron particularmente activos durante las pausas técnicas, ajustando sus instrumentos y conversando brevemente con el equipo de producción mexicano que colaboró en el rodaje. La presencia de Larry Mullen Jr. en la batería, montada en la parte posterior del escenario móvil, disipó cualquier duda sobre la alineación completa para este proyecto. El despliegue de cámaras de alta resolución capturó no solo a la banda, sino la arquitectura circundante y las reacciones genuinas de los extras.
La logística del evento fue un rompecabezas de correos electrónicos y formularios de confidencialidad. Desde semanas antes, el sitio oficial de U2 había estado filtrando invitaciones a su núcleo más leal de seguidores en México, exigiendo discreción absoluta sobre la locación. Este hermetismo permitió que la grabación fluyera sin el caos que suele acompañar a las figuras de este calibre, aunque la noticia se esparció por redes sociales tan pronto como Bono subió al escenario móvil por la tarde.
Testimonios de comerciantes locales reflejan la dualidad del evento. Mientras algunos celebraban la proyección internacional de su lugar de trabajo, otros lidiaban con las dificultades de acceso para sus clientes habituales. Sin embargo, el sentimiento predominante fue de orgullo por ver a una de las bandas más grandes de la historia eligiendo los portales de Santo Domingo como lienzo para su arte. La ciudad, acostumbrada a las marchas y el tráfico, se detuvo por un instante ante la música.
La grabación de “The Streets of Dreams” se extendió hasta que las luces del Centro Histórico se encendieron, proporcionando un cierre visual dramático para el videoclip. El equipo de dirección técnica repitió varias secuencias para asegurar que el ambiente de la plaza quedara perfectamente plasmado. Al finalizar, la banda agradeció a los asistentes en español, reforzando ese vínculo especial que han construido con el público local a lo largo de décadas de giras.
El rodaje terminó con el desmantelamiento rápido del set, pero la energía en la Plaza de Santo Domingo permaneció por horas. Los fanáticos se quedaron en la zona compartiendo experiencias, unidos por el privilegio de haber sido testigos de un momento creativo único. U2 se retira de la capital mexicana dejando tras de sí una nueva leyenda urbana y la promesa de un video que llevará el corazón de México a las pantallas de todo el mundo.
