Por Juan Pablo Ojeda
Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la mayoría en el Senado, descalificó formalmente la narrativa de la administración de Donald Trump que cataloga a México como una nación gobernada por organizaciones criminales. El legislador calificó este diagnóstico como un error técnico y una falsedad que alimenta una retórica de intervención paramilitar sin parangón en la historia moderna de la relación bilateral.
El senador detalló que la amenaza de una incursión extranjera representa un escenario de riesgo superior a la crisis diplomática de la expropiación petrolera de 1938. Según su análisis, el despliegue de fuerza militar en suelo soberano rompería con décadas de protocolos de cooperación en seguridad, retrocediendo la agenda a niveles de tensión no vistos desde la Expedición Punitiva de 1916.
En términos de costos humanos y sociales, Monreal subrayó que el Estado mexicano ha absorbido el impacto primario de la estrategia de combate al crimen organizado. La estadística de personas fallecidas, desaparecidas y desplazadas constituye la «parte más dolorosa» de una problemática que, a su juicio, tiene un origen binacional debido al consumo de estupefacientes en Estados Unidos.
El diagnóstico legislativo identifica tres áreas críticas de dislocamiento provocadas por la violencia: el sistema judicial, la procuración de justicia y la estructura del tejido social en comunidades rurales. Monreal enfatizó que México provee las víctimas, mientras que el mercado de capitales criminales y el flujo de armamento provienen mayoritariamente del territorio estadounidense.
Frente a la posibilidad de una confrontación abierta, la postura oficial del Congreso se alinea con la del Ejecutivo Federal para priorizar la vía diplomática. Se propone el establecimiento de mesas técnicas que aborden de forma integral los cuatro pilares de la agenda: narcotráfico, migración, transacciones comerciales y el cumplimiento de los tratados internacionales de agua.
La estrategia de negociación del senador incluye una apelación a la memoria institucional del primer mandato de Donald Trump. Al describir la gestión previa del republicano como la de un «socio justo», el legislador busca abrir canales de comunicación pragmáticos que eviten la escalada de sanciones económicas o bloqueos fronterizos.
Finalmente, el Senado de la República prevé intensificar el cabildeo internacional para contrarrestar la percepción de «Estado fallido». La meta es consolidar un frente de unidad nacional que respalde a la presidenta Claudia Sheinbaum, asegurando que la soberanía no sea comprometida ante las presiones electorales o políticas del gobierno de los Estados Unidos.
