Ciudad de México, 10 de abril de 2026. Este viernes, la capital del país registrará un ambiente caluroso con una temperatura máxima de 26 grados Celsius, pero con condiciones inestables hacia la tarde que podrían derivar en lluvias, actividad eléctrica y posible caída de granizo, de acuerdo con el reporte oficial de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil.
Según el pronóstico emitido por la dependencia capitalina, el día iniciará con cielo despejado; sin embargo, se prevé un incremento de nubosidad conforme avance la jornada, lo que favorecerá la presencia de chubascos intermitentes en distintas zonas de la Ciudad de México.
El informe advierte que dichas precipitaciones podrían estar acompañadas de tormentas eléctricas y caída de granizo, condiciones que suelen generar afectaciones viales, encharcamientos y riesgos para peatones, por lo que se recomienda tomar previsiones.
En cuanto al viento, se espera que sople de dirección variable con velocidades de entre 15 y 30 kilómetros por hora, con rachas que podrían alcanzar hasta los 50 km/h, lo que incrementa la probabilidad de caída de ramas, lonas o anuncios espectaculares.
Durante la noche, la temperatura descenderá a aproximadamente 18°C, mientras que en las primeras horas del sábado —entre las 03:00 y 06:00 horas— podría alcanzar una mínima de 14°C, generando un ambiente más fresco en la capital.
Respecto a la actividad volcánica, el monitoreo del Popocatépetl no reporta emisiones recientes de ceniza. No obstante, las autoridades indicaron que, en caso de presentarse exhalaciones, la dispersión sería hacia el Este-Noreste, sin representar riesgo de caída de ceniza en la Ciudad de México.
Ante este panorama, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil exhortó a la población a mantenerse informada a través del Sistema de Alerta Temprana Multi-Riesgo, así como a seguir las recomendaciones oficiales para evitar incidentes derivados de las condiciones meteorológicas.
Finalmente, las autoridades subrayan la importancia de no bajar la guardia ante cambios bruscos del clima, especialmente en temporada de transición, cuando fenómenos como lluvias intensas y granizadas pueden presentarse de forma repentina.
