La reactivación del órgano legislativo ocurre en un contexto de creciente presión política y social para garantizar que la capital del país esté preparada para recibir a millones de visitantes. Legisladores han advertido que, sin una estrategia clara, el evento internacional podría evidenciar las debilidades estructurales de la ciudad en lugar de proyectar sus fortalezas.
El cambio de liderazgo marca una nueva etapa en los trabajos de la comisión. Con la licencia del diputado Fernando Zárate, el legislador Jesús Sesma asumió la presidencia, comprometiéndose a convertir el grupo en un espacio efectivo de coordinación y supervisión institucional.
Sesma señaló que no es viable mantener la “incertidumbre” en torno a los preparativos del Mundial y subrayó que la comisión no debe fungir como un órgano decorativo. Planteó, en cambio, una agenda de trabajo orientada a la evaluación constante de políticas públicas y a la coordinación interinstitucional.
Como parte de las acciones inmediatas, se prevé convocar a los titulares de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, con el objetivo de que presenten sus planes en materia de movilidad, tránsito y seguridad. La intención es que el Congreso cuente con información precisa para anticipar riesgos y proponer medidas correctivas.
De acuerdo con legisladores, estos encuentros permitirán evaluar la capacidad operativa de la ciudad frente a la magnitud del evento, así como identificar áreas críticas que requieren intervención urgente, particularmente en transporte público, control vehicular y estrategias de seguridad.
La reactivación también responde a un entorno de críticas por el persistente caos vial y la percepción de rezagos en infraestructura y servicios urbanos. Diputados de distintas bancadas han coincidido en la necesidad de reforzar la planeación, la transparencia y la rendición de cuentas, con base en información técnica proporcionada por las dependencias responsables.
En este sentido, el Congreso capitalino busca asumir un papel más activo en la supervisión del proceso organizativo, en coordinación con el gobierno de la ciudad y autoridades federales, para evitar improvisaciones que puedan comprometer la imagen de México a nivel internacional.
Fuentes del propio órgano legislativo y comunicados institucionales del Congreso de la Ciudad de México coinciden en que la ventana de tiempo para implementar ajustes es cada vez más limitada, por lo que las decisiones que se tomen en los próximos meses serán determinantes para el éxito del evento.
