Por qué un buen desayuno puede cambiar tu día: los beneficios de empezar con avena

Iniciar el día con una alimentación saludable es comparable a cargar combustible de alta calidad antes de emprender un viaje largo. No se trata solo de “quitar el hambre”, sino de pensar cómo queremos que funcione el cuerpo y el cerebro durante el resto de la jornada.

El desayuno representa el momento clave para romper el ayuno nocturno y proporcionar al organismo los nutrientes y la energía necesarios para comenzar el día con un buen rendimiento físico y mental.

En entrevista para El Economista, Brenda Salgado, directora de Nutrición de la marca Quaker, explicó que cuidar la alimentación desde la mañana puede marcar una gran diferencia en el desempeño diario.

Uno de los principales beneficios de un desayuno equilibrado es que aporta energía de forma gradual y duradera. Consumir alimentos que contienen carbohidratos complejos, como la avena, permite que el cuerpo libere energía de manera sostenida durante varias horas.

“Esto asegura que la vitalidad no se limite solo al momento del desayuno, sino que se mantenga a lo largo de toda la mañana, facilitando un mejor desempeño en actividades físicas, escolares o laborales”, explica la especialista.

Además, diversos estudios han demostrado que las personas que desayunan adecuadamente —especialmente niños y jóvenes— presentan un mejor rendimiento académico, mayor capacidad de concentración, precisión y movilidad. En contraste, saltarse esta comida puede provocar que el organismo recurra a sus reservas de glucógeno, lo que con frecuencia se traduce en un mayor apetito y un consumo excesivo de alimentos en la siguiente comida.

La nutrióloga destaca que incorporar alimentos completos desde temprano, como la avena de grano entero, ofrece múltiples beneficios para el organismo.

Entre ellos se encuentra la presencia de fibra soluble e insoluble, que favorece una digestión adecuada y contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo. Asimismo, la avena contiene beta-glucano, un tipo de fibra soluble que ayuda a disminuir el colesterol y a mantener niveles estables de glucosa en la sangre, evitando picos de azúcar.

Otro de sus beneficios es la sensación de saciedad. La combinación de fibra y proteína permite sentirse satisfecho por más tiempo, lo que ayuda a evitar el llamado “picoteo” entre comidas.

Además, la avena aporta micronutrientes esenciales como vitaminas del complejo B, zinc, hierro y magnesio, fundamentales para el crecimiento, el metabolismo energético y el mantenimiento del organismo.

Salgado subraya que mejorar la alimentación no requiere cambios drásticos de un día para otro. “La alimentación saludable no requiere cambios radicales de inmediato, sino pequeños ajustes diarios y constancia”, señala.

Entre las recomendaciones principales está la variedad en el desayuno. Incluir diferentes alimentos permite obtener una mayor diversidad de nutrientes, por lo que se aconseja combinar frutas o verduras, alimentos de origen animal o leguminosas y cereales.

También es importante considerar la practicidad. Para quienes tienen poco tiempo por la mañana, opciones como licuados preparados con leche, fruta y avena pueden convertirse en una alternativa rápida, sencilla y nutritiva.

En definitiva, desayunar de forma saludable no solo mejora la nutrición inmediata, sino que también contribuye a mantener un peso adecuado, tener energía constante durante el día y, a largo plazo, alcanzar una mejor calidad de vida.

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